domingo, junio 23

Tomohisa Takei, experto en geopolítica: “En Asia Oriental hay cuatro puntos calientes; China es parte en todos ellos” | Internacional

El almirante retirado japonés Tomohisa Takei (Nagano, 1957) es un experto en geopolítica, especializado en Asia Oriental y la tensión que exhiben sus aguas. “En Asia Oriental hay cuatro puntos calientes para la seguridad global: el Estrecho de Taiwán; la Península de Corea; y los mares Meridional y Oriental de China. En todos ellos, Pekín es parte directa o indirecta [en referencia a Corea del Norte]”, explica en la embajada de Japón en España, durante una visita que realizó a Madrid a finales de noviembre. “Preocupa que la tensión está aumentando en las cuatro zonas”, puntualiza el experto, que forma parte del reputado think tank JIIA (Instituto Japonés de Asuntos Internacionales). Entre 2014 y 2016, Takei ejerció como máximo responsable de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón (JMSDF, por sus siglas en inglés), que cuenta con 50.000 efectivos, más de 250 embarcaciones y 350 aeronaves, con las que patrullan las aguas territoriales japonesas.

Pregunta. ¿Invade China las aguas territoriales japonesas?

Respuesta. Desde la visita de Nancy Pelosi a Taiwán [en agosto de 2022, cuando la política estadounidense todavía era líder de la Cámara de Representantes], China ha multiplicado por tres su actividad cuasi militar en los alrededores de las islas Senkaku, traspasando a aguas japonesas. Históricamente, han sido territorio japonés. En 1969, se identificó en el lecho marino sobre el que se erigen [las islas] una interesante fuente de recursos petroleros. Desde entonces, la primera vez en 1971, China las ha reclamado. En 2013, el Partido Comunista las incluyó entre sus intereses prioritarios. Esta zona preocupa especialmente a Tokio. Los guardacostas chinos recorren esas aguas y traspasan la zona contigua casi a diario; más de 300 días al año.

P. ¿Cree que China hará un movimiento ofensivo?

R. Como dijo [el primer ministro] Kishida: “Hoy es Ucrania; mañana, igual es Asia”. En general, se han visto analogías entre China y Rusia [y también entre Ucrania con respecto a Taiwán]. Tras la guerra en Ucrania ―a la que Tokio sigue proporcionando financiación y apoyo―; el Gobierno de Japón mostró su determinación de fortalecer drásticamente su capacidad defensiva y aumentar el presupuesto. El objetivo es que la inversión represente un 2% del PIB [con plazo hasta 2027]. Más del 70% de los japoneses apoya ese refuerzo defensivo; la guerra de Ucrania ha cambiado radicalmente la opinión pública japonesa con respecto a la seguridad. Xi Jinping había dado la orden de estar listos para invadir Taiwán en 2027. A la vez, las consecuencias del conflicto en Ucrania ―y las complicaciones que ha tenido Putin―, así como la escalada entre Israel y Hamás, han podido ejercer un efecto disuasorio en Pekín.

P. ¿Cómo describiría las tradicionalmente convulsas relaciones entre Tokio y Seúl?

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R. El intercambio político, económico y militar entre ambos países es activo, al igual que las relaciones diplomáticas. El número de visitantes coreanos a Japón está creciendo; con más de 5,5 millones entre enero y octubre de 2023, un récord histórico. Además, a los jóvenes de Japón les gusta Corea del Sur, y viceversa. A pesar de ello, preocupa la división ante las elecciones [legislativas] surcoreanas de la próxima primavera; la polarización que muestra el país puede usarse para intentar fragmentar la alianza entre Japón, Corea del Sur, y Estados Unidos. Hay temor a injerencias extranjeras; al igual que en las elecciones de Taiwán. [Los comicios se celebraron en enero y los taiwaneses revalidaron en el poder al Partido Progresista Democrático (PPD), más alejado de China que el Kuomintang]. En Taipéi preocupa mucho la influencia china. Taiwán es un símbolo para el Partido Comunista de China, al igual que la economía, otro de los mantras del oficialismo. Ahora, que Pekín no puede exhibir músculo económico; las posibilidades de invasión han aumentado.

“En Asia Oriental hay cuatro puntos calientes para la seguridad global: el Estrecho de Taiwán; la Península de Corea; y los mares del Sur y del Este de China», explica Tomohisa Takei. Samuel Sánchez

P. ¿Qué espera del encuentro cerrado para este año entre los mandatarios de Japón, Corea del Sur y China, y que será el primero desde 2019?

R. No creo que cambie nada: las zonas de tensión mencionadas no van a desaparecer. La cita busca mantener cierta sintonía económica: China es el principal socio comercial tanto de Japón como de Corea del Sur. Sin embargo, a nivel estratégico… Japón considera que la tensión en el Estrecho de Taiwán, al igual que en el mar de China Oriental, lejos de disminuir, aumentará; de ahí que esté reforzando sus defensas de cara a 2027. Ese año, China tendrá varios cientos de cabezas nucleares; que serán más de un millar en 2035, pudiendo rebasar a Estados Unidos en potencia nuclear. Esto crea una paradoja: la posibilidad de “destrucción mutua”, hace poco probable el enfrentamiento directo; sin embargo, las potencias pueden chocar fácilmente por un asunto aledaño ―como Taiwán o las Senkaku― y que se inicie una escalada.

P. ¿Qué papel juega Pyongyang?

R. Corea del Norte y Japón no tienen relaciones diplomáticas. Tokio se niega a hacer concesiones al régimen norcoreano, aunque deja abierto el diálogo, pues hay cuestiones que deben resolverse entre ambos países: el desarrollo nuclear, los misiles balísticos. El Gobierno [del primer ministro japonés, Fumio] Kishida ha condenado esas pruebas norcoreanas, una amenaza que afecta a Japón, Taiwán, Corea del Sur, pero también a EE UU.

P. ¿Por qué?

R. Una de las preocupaciones surgidas tras la guerra de Ucrania es el acercamiento entre Rusia y Corea del Norte. Moscú exhibe una necesidad crítica de armas, especialmente munición; mientras que Corea del Norte está interesada en el comercio y en novedades tecnológicas, como la necesaria para el desarrollo de satélites. Justamente, ese material necesario para el lanzamiento de satélites es similar al requerido para el desarrollo de ICBM [misiles balíticos intercontinentales, por sus siglas en inglés]. Con la ayuda de Rusia, Corea del Norte puede acelerar su capacidad nuclear; los recientes encuentros entre Putin y Kim Jong-un evidencian el interés mutuo. Hay fuerzas que buscan desacoplar a EE UU de Asia Oriental.

P. ¿Se está consolidando una alianza entre China, Rusia, Irán y Corea del Norte?

R. Aunque todos ellos son países autocráticos, considero que tienen intereses diferentes. No puedo imaginarme a los cuatro trabajando juntos en contra de Occidente, aunque puede que se acerquen en momentos puntuales o que compartan estrategias.

P. ¿Cómo se ve el conflicto en Oriente Próximo desde la perspectiva japonesa?

R. Japón ve clave la estabilidad. El Gobierno japonés ha condenado constante y enérgicamente el terrorismo indiscriminado de Hamás. A la vez, cuando Israel intensificó sus represalias, Tokio se distanció del comunicado del G-7 que apoyaba su ofensiva. Japón afronta el conflicto en Oriente Próximo desde un punto de vista neutral y abogando por el diálogo. Nos preocupa que ese choque se convierta en divisivo: que el Sur global se revuelva contra Occidente por su apoyo a Israel.

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