lunes, abril 22

¿Quiere irse a la playa y no preocuparse por sus ahorros? Los expertos en finanzas le explican algunos trucos | Negocios

Agosto trae para muchos inversores y profesionales malos recuerdos. Algunos son difíciles de olvidar: en 1990, por ejemplo, se produjo la invasión de Irak en Kuwait y la quiebra del gigante hedge fund de la época Long-Term Capital Management L. P. (que tuvo que ser rescatado por otras entidades financieras bajo la supervisión de la Reserva Federal de Estados Unidos), lo que provocó una caída del 9,5% en el Standard & Poor’s 500 (S&P 500). En 1998, el Gobierno ruso devaluó el rublo, dejó de pagar la deuda interna y declaró una moratoria en el pago de la deuda externa, lo que ocasionó una corrección en este índice del 14,6%. En 2001, después del estallido de la burbuja tecnológica, se produjo una recesión que desembocó en un recorte en esta referencia del 6,41% y, por señalar otro más, en 2015, una devaluación del yuan acabó haciendo retroceder al S&P 500 un 6,25%. Pese a estos complicados agostos, los datos generales del comportamiento de los mercados de valores en este periodo estival contradicen algo esta percepción de mes que entorpece la “paz veraniega”. De hecho, desde 1950 hasta la actualidad, la evolución en agosto del S&P 500 ha sido más bien plana, con resultados positivos en un 55% de los casos frente a un 45% de resultados negativos. Desde principios de este milenio, la situación incluso ha sido mejor: el S&P 500 ha tenido en agosto un comportamiento negativo en un 39% de los años, con una caída media del -3,72%. Bastantes más veces, por tanto, positivo que negativo.

Pese a ello, tal y como señala Virginia Pérez, directora de Inversiones de Tressis, no es raro ver que algunos inversores ajustan sus carteras para afrontar con tranquilidad estos meses tan calurosos. Sin embargo, a su entender “no existe un activo financiero específico que sea universalmente más adecuado para los periodos estivales”. Lo importante, a su juicio, es basar las decisiones de inversión según objetivos financieros, horizonte temporal y selección y diversificación adecuadas.

Con esta matización de fondo, esta experta, con vistas a evitar preocupaciones a muy corto plazo, se atreve a señalar que, dada la persistente inflación, la resistencia del mercado laboral y el mensaje contundente de los bancos centrales sobre posibles incrementos adicionales en los tipos de interés, “es posible que estos se mantengan altos por más tiempo de lo esperado hace apenas unas semanas”.

Bajo esta perspectiva, reconoce su preferencia por posicionarse en activos de renta fija en los plazos más cortos, “donde se pueden obtener atractivos cupones”, y muy especialmente en la renta fija privada europea de alta calidad. Virginia Pérez señala igualmente que, a pesar de esta búsqueda de tranquilidad, en estos próximos meses de agosto y septiembre, hay que estar atento a “cualquier corrección del mercado, que consideramos será una oportunidad para construir carteras, apostando tanto por las Bolsas estadounidenses (especialmente en el sector tecnológico) como por los índices europeos, con una valoración inferior a la de otras regiones”.

En la misma línea, y pese a reconocer que es cierto que los movimientos en verano suelen ser más bruscos por la reducción drástica de la liquidez del mercado, Miguel Ángel García, director de Inversiones de Diaphanum, sostiene que no hay una mejor opción específica para estas semanas salvo la tesorería, aunque en su opinión, realmente se “puede incurrir, aparte de en los gastos de deshacer la cartera, en un coste de oportunidad por no haber estado invertido”. Aunque lo más importante es, a su juicio, ”no tomar decisiones erróneas en los peores momentos”; para ganar tranquilidad, sostiene que “es el momento de comprar renta fija a 12 o 18 meses para garantizarse una adecuada rentabilidad, dado que pensamos que los tipos a corto van a permanecer en la situación actual unos meses más y que empezarán a bajar en la medida que las inflaciones se vayan reduciendo”. Con una visión de más largo plazo, también apuesta por adquirir bonos a medio plazo emitidos por empresas de calidad europeas. Para ambas opciones se decanta por la vía de los fondos de inversión siempre en euros para no depender de los movimientos de las monedas y sabiendo que “la renta fija ni es renta ni es fija, y en el camino puede haber fluctuaciones importantes”.

Nervios de acero

Almudena Mendaza, jefa de ventas de Generali Investments, cree que por el momento los inversores pueden estar tranquilos si se dirigen hacia activos de renta fija, “con los que obtendrán rentabilidades entre el 3%-4% ya sea de títulos de compañías o de deuda pública”. En su opinión, no tiene sentido en estos días deshacer posiciones de inversión para dejar el dinero en cuentas corrientes. “Las ofertas al respecto son muy pocas y, esas pocas, en general, a corto plazo ofrecen rendimientos por debajo del 3%, por lo que, en todo caso, resultan más atractivos los fondos monetarios o los de rentabilidad a vencimiento”, señala. Almudena Mendaza también cree que más que estar pendientes de este mes de agosto, “hay que estar atento a lo que ocurrirá después del verano”. Según ella, podría producirse una corrección en los mercados de valores que podrían invitar a tomar nuevas posiciones en sectores como la transición energética o el vinculado al envejecimiento de la población.

Ricardo Comín, director de Ventas de Vontobel, cree que el momento actual es el mejor de los mundos para un inversor conservador. A su juicio, “se puede entrar en renta fija y simplemente esperar el cupón correspondiente hasta vencimiento. Los rendimientos son lo suficientemente atractivos; es más, puede que en un futuro no muy lejano nos acordemos de este 2023 en lo que a rentabilidad de títulos de renta fija se refiere”.

Cuentas más que depósitos

Para los inversores que quieran mantener su dinero “en reposo” pese a los datos de comportamiento general de los mercados de valores en agosto o de las rentabilidades que pueden ofrecer los títulos de renta fija, las alternativas no son muchas. De todos es conocido que la banca española sigue sin remunerar los depósitos pese a la subida de tipos de interés. Como mucho, algunas entidades ofrecen cuentas corrientes con algún rendimiento: es el caso de la cuenta MyInvestor, que paga un 2% el primer año y hasta 50.000 euros, o el de la Cuenta Sabadell, que devuelve el 3% de las compras hasta el 30 de septiembre, con una TAE del 2,5% (hasta 750 euros). También está la Cuenta N26 al 2,26% TAE sin importe máximo o la Cuenta Inteligente Bienvenida Evo, con una rentabilidad del 2,5% TAE hasta 30.000 euros.

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