jueves, mayo 23

Olivier Giroud, el ‘killer’ incomprendido que triunfó en contra de la corriente de su época | Deportes

El delantero francés Olivier Giroud (Chambéry, Francia; 37 años) cambiará Milán por California al final de la presente temporada tras acordar su fichaje con Los Ángeles Galaxy. Su llegada a la MLS, donde ya juegan Lionel Messi, Luis Suárez, Sergio Busquets o Jordi Alba, supone la incorporación de otro jugador con un palmarés envidiable al fútbol estadounidense. A pesar de ser el máximo goleador de la historia de Francia, campeón del mundo y de la Champions, la carrera del internacional galo dibuja una extraña paradoja. Fue adorado por entrenadores como el seleccionador Didier Deschamps por su capacidad para fijar centrales y ganar balones en los duelos aéreos, recurso infinito del juego directo característico en su libreta, pero rara vez consiguió situarse como indiscutible en el once titular. En una era en la que la corriente táctica ha ido evolucionando en favor del falso nueve o los delanteros móviles y rápidos, Giroud (1,92 cm) ha sabido triunfar a contracorriente, trabajando por el colectivo y con el oficio por bandera.

Nada ilustra mejor sus virtudes que su papel durante el Mundial de Rusia de 2018, en el que Francia salió campeona sin que Giroud, su delantero titular, hiciese ningún gol. Y no solo eso: ni siquiera chutó entre los tres palos pese a que jugó de titular en todos los partidos —salvo el primero contra Australia— y acumuló 545 de los 630 minutos que duró el torneo.

El denominado Síndrome Giroud, en referencia a delanteros titulares que ganan el campeonato mundial sin marcar ningún gol en el torneo, viene de lejos. Uno de los máximos artilleros de la historia del fútbol británico, Jimmy Greaves, hizo lo propio en el Mundial de 1966, el único en las vitrinas de Inglaterra. Otro delantero francés, Stéphane Guivarc’h realizó una labor similar a la de Giroud en el Mundial de 1998, del que salió campeón sin marcar, pero alabado por su capacidad para crear espacios para las estrellas del equipo: Henry y Zidane. Y un caso más reciente y cercano: Fernando Torres se marchó de Sudáfrica 2010 con el trofeo, pero sin goles pese a ser titular en cuatro ocasiones.

Las críticas a Giroud suelen centrarse en su escasa creatividad para asociarse y su limitada calidad técnica, aunque como oportunista de área, siempre cumplió. Lo acredita su condición de máximo goleador de la selección francesa con 57 goles, por delante de Henry (51), Mbappé (46), Griezmann (44) o Platini (41). El experto en fútbol francés y corresponsal en París del diario As, Andrés Onrubia, sostiene que la victoria francesa en Rusia 2018 “no se entiende sin Giroud”, y que el hecho de que no tirase a puerta demuestra que “trabajó para el equipo”.

El mapa de calor de los movimientos de Giroud durante el Mundial de Rusia facilitado por Opta así lo demuestra. El nueve de Francia ocupó más la banda derecha del ataque que el área contraria, su supuesta zona natural, debido a que fue el destino de la mayoría de los balones en largo con los que el portero y los defensas utilizaban para salir y llevar el juego a campo contrario.

Mapa de calor de Olivier Giroud en el Mundial de Rusia 2018. Fuente: OPTA

A nivel de clubes, Giroud saltó a la escena internacional con 25 años gracias a la gesta del Montpellier, campeón de su única Ligue 1 en la temporada 2011/2012 por delante de un PSG recién adquirido por Qatar, o de plantillas superiores como la del Lyon o el Marsella. En aquel Montpellier que coronó el juego directo y los centros desde la banda, el ariete de Chambéry fue máximo anotador del campeonato con 21 goles.

Su capacidad anotadora llevó a su compatriota Arséne Wenger a apostar por él como sustituto del neerlandés Robin Van Persie como referencia ofensiva del Arsenal, donde jugó 253 partidos y marcó 105 goles. El fichaje millonario de Aubameyang en el mercado invierno de la 2017/2018 dejaba sin minutos a Giroud a pocos meses del Mundial, así que el delantero se marchó a un Chelsea en reconstrucción. La circunstancia se repitió y acabó siempre a la sombra de los delanteros que fueron pasando por Stamford Bridge: Álvaro Morata, Gonzalo Higuaín o Timo Werner. Cuando Thomas Tuchel llegó al banquillo blue, apostó por Kai Havertz como falso nueve y relegó al francés a un rol aún más secundario. Con todo, en su paso por Inglaterra, Giroud sumó la Champions League 2020/2021, cuatro FA Cup y una Europa League (2018/2019) a su palmarés.

Ya con 34 años, su nuevo destilo fue el AC Milan, donde cambió la dinámica del club y puso fin a la llamada “maldición del nueve”. Desde la retirada de Filippo Inzaghi hasta la llegada de Giroud, hasta once jugadores —entre ellos, Alexandre Pato, Fernando Torres, Krzystof Piatek o André Silva— portaron el dorsal durante diez años y no lograron alcanzar la decena de goles en una temporada. En su primer curso en Italia, Giroud rompió esa barrera y sus 11 goles en liga fueron el complemento perfecto de un veterano Zlatan Ibrahimovic para ayudar al Milan a romper otra mala racha y coronarse campeón de la Serie A por primera vez desde 2012.

Cumplido su ciclo italiano, el metódico Giroud se exilia en Estados Unidos para liderar un club por el que en los últimos años han pasado Steven Gerrard, Gareth Bale, Ibrahimovic o David Beckham. Ahora, la afición de ultramar conocerá lo que es un verdadero delantero tanque.

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