jueves, mayo 23

La velocidad de Pedri | Deportes

En la era de Internet, los dispositivos electrónicos y la inteligencia artificial, los fichajes en las categorías formativas del fútbol continúan haciéndose a la vieja usanza. Alguien ve a un joven futbolista con talento, saca el teléfono para avisar a un contacto de un club de mayor categoría y ese club envía a una persona a ver cómo juega el posible fichaje. Cuando el enviado comprueba que vale, tantea a la familia para conocer el tipo de entorno y, finalmente, prepara un informe que avale -o no- la nueva incorporación. Luego, el color del relato dependerá del desempeño futuro de la joven promesa. No debe ser fácil tomar ese tipo de decisiones -implican una inversión y el descarte de otras opciones- y, por cada acierto que se festeja, centenares de carreras se quedarán por el camino.

Hay, sin embargo, casos tan aparentemente claros que todas las personas involucradas en el fichaje parecen conocer el destino desde el principio. El de Pedri González, jugador del Barcelona, sería uno de ellos. Pedri, por arte de magia (Al Poste) es el libro en el que el periodista Roger Sabatés Ortega recoge el veloz trayecto que ha recorrido el centrocampista español para convertirse en una pieza de gran importancia tanto para su club -el porcentaje de victorias pasó en las dos anteriores temporadas del 84 al 44% dependiendo de si estaba él sobre el césped- como para el combinado nacional. “¿Ya me lo queréis jubilar?”, preguntó con sorna un ex jugador de Las Palmas cuando supo que se iba a escribir un libro sobre Pedri, un chico de 21 años. Sabatés recurre al periodismo -con más de 20 fuentes- para componer una crónica atemporal sobre una etapa vital en la que Pedri aceleró su trayectoria de manera fulgurante. Y todo empezó por un llamada de teléfono.

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