lunes, abril 22

La Formación Profesional de Grado Medio, una opción clave para el empleo | Formación | Economía

Hace apenas unos meses que Raúl Givica (Barcelona, 2005), completó sus estudios en Instalaciones Frigoríficas y Climatización, un grado medio de FP Dual que le permitió hacer prácticas en una empresa de la ciudad condal desde el verano pasado. Al convertirse oficialmente en técnico, esa misma compañía le contrató. Afirma estar satisfecho, aunque no siempre lo tuvo claro: “Al principio no me gustaba mucho, porque nunca me había imaginado haciendo esto, pero a medida que lo iba haciendo me fue gustando cada vez más”, cuenta por teléfono. Entre sus planes más inmediatos, cursar otro grado medio en Instalaciones de Producción de Calor, para ampliar conocimientos y mejorar sus perspectivas profesionales.

El de Raúl es un claro ejemplo de la alta empleabilidad que tienen muchas de las familias profesionales de Formación Profesional. Una oferta que, en muchos casos, puede quedarse sin cubrir, debido a la falta de titulados: hasta 92.500 ofertas de empleo para FP quedarán vacantes de aquí al 2030, según el informe anual de CaixaBank Dualiza presentado el pasado uno de diciembre. “Para el crecimiento de las empresas, la incorporación de personas con cualificación intermedia es una necesidad imperiosa. Y aquí los titulados de grado medio son clave, porque en España tenemos un déficit del 21 % con respecto a la media de la zona euro, y un exceso de personas con formación superior”, explica José Luis Durán, director del Institut Escola del Treball, en Barcelona, y vicepresidente de FPEmpresa.

La empleabilidad, sin embargo, es irregular en el conjunto de los grados medios de la FP. Un reciente estudio de CaixaBank Dualiza destaca tres ciclos formativos (Fabricación Mecánica, Transporte y Mantenimiento de Vehículos e Instalación y Mantenimiento) donde cerca del 80 % de sus titulados se encuentran trabajando a los cuatro años de haberse titulado, mientras que en estudios como Informática y Comunicaciones o Imagen y Sonido la inclusión laboral es mucho menor entre los graduados de primer año, ya que la mayoría de ellos decide continuar estudiando. De hecho, y en términos generales, aproximadamente la mitad de los estudiantes de grado medio optan por seguir formándose en una FP Superior.

¿Trabajar o seguir estudiando? “Es un debate interesante que existe en el seno de la FP de grado medio, y allí la Administración deberá equilibrar sus diferentes finalidades, entre buscar una inserción laboral inmediata como técnicos y técnicas, o bien considerar la titulación de grado medio solo como parte de un itinerario formativo más amplio”, explica Durán.

Crecen los estudiantes de FP

Las ofertas de trabajo asociadas a la Formación Profesional han crecido tanto a lo largo de los últimos años que han llegado incluso a sobrepasar aquellas para las que se exige titulación universitaria. Dentro de ella, el número de estudiantes de grado medio ha aumentado en más de 65.000 estudiantes entre el curso 2014-2015 y el 2021-2022, pero lo ha hecho a un ritmo inferior al conjunto de la FP: si hace ocho años las matrículas de grados medios y superiores estaban al mismo nivel, hoy estas últimas acumulan 111.000 alumnos más.

Proporcionar una mayor cantidad de titulados de grado medio pasa, no obstante, por lo que los expertos consideran uno de los mayores desafíos de la FP actual: seguir mejorando su adaptación a las necesidades del mercado laboral, especialmente cuando la nueva ley de Formación Profesional, que expande el modelo dual a todos los ciclos formativos, está ya en vías de implementación.

¿En qué impactará exactamente? Por lo pronto, en la cantidad de prácticas, que pasan de un mínimo de 400 horas a por lo menos 500 en la dual general, y de 700 en la intensiva. “Este es uno de los retos, dado que requiere de una mayor implicación de la empresa en el proceso de enseñanza y aprendizaje. La dual industrial o la STEM tiene una mejor acogida que la orientada a servicios, pero en cualquier caso se están haciendo esfuerzos para lograr dualizar todas las plazas”, sostiene Mónica Moso, responsable del Centro de Conocimiento e Innovación sobre la FP de CaixaBank Dualiza.

“En algunas familias profesionales, claves para cubrir la demanda del mercado, existe actualmente una importante asimetría entre lo que quieren estudiar los jóvenes y lo que necesitan las empresas (ciclos como Electricidad y Electrónica, Fabricación Mecánica o Instalación y Mantenimiento, por ejemplo)”, esgrime Durán. En algunas ramas como las familias industriales e Informática, añade, hay incluso importantes carencias de profesorado.

¿Dónde se concentrará el empleo?

Según datos de CaixaBank Dualiza, la diferencia entre la población ocupada más joven (entre 16 y 30 años) y la mayor (de 50 a 64) es de 2,2 millones, un número que, con las nuevas generaciones sigue creciendo. “Todas las familias profesionales van a ser generadoras de empleo, fundamentalmente por el relevo generacional que se va a dar a lo largo de esta década y que es transversal a todos los sectores”, asegura Moso. Una expansión que, sobre todo, se centrará en el sector Servicios y el de Construcción y más concretamente en actividades relacionadas con actividades sanitarias y servicios sociales, a consecuencia del envejecimiento poblacional. Y otras relacionadas: servicios socioculturales y a la comunidad; hostelería; transporte y mantenimiento de vehículos…

¿Acceder al mercado laboral con un grado medio tiene consecuencias salariales? Para Moso, estas diferencias con niveles formativos superiores existen, pero son más notorias las que se dan entre familias profesionales: “De hecho, las familias profesionales que mayor remuneración tienen en grado medio son las de carácter industrial, en concreto, las de Fabricación Mecánica y Seguridad y Mantenimiento, cuyo sueldo medio bruto está en torno a 2.000 euros. En otras familias profesionales de grado medio, como Imagen Personal, Comercio y Marketing e Imagen y Sonido, cobran 1.000 euros o menos”.

Otro de los desafíos a los que se enfrentan los titulados de grado medio es que la empleabilidad no acaba de coincidir con los ciclos más demandados por los alumnos. “Faltan vocaciones industriales para algunos ciclos con alta empleabilidad, y con sueldos superiores a los existentes en otros sectores como, por ejemplo, los relacionados con los servicios”, recuerda Durán. Pero ¿qué aspectos valoran más los alumnos? “La empleabilidad es importante para ellos, pero lo es más el turno y sus intereses personales. Priorizan aquello que creen que les gustará más por encima de lo que tiene mayores salidas profesionales, y priorizan también los estudios que les permiten compatibilizarlos con otras actividades”.

Retos, desafíos y oportunidades de la FP

Si la colaboración del tejido empresarial en la FP ya era importante antes, ahora se torna sin duda imprescindible: por un lado, porque acogerán a los estudiantes durante un mayor número de horas; por el otro, porque pasan a ser corresponsables en la formación de los alumnos. “Será un verdadero reto para nosotros contactar con todas las empresas que podamos, y hacer pedagogía para que entiendan lo que se espera de ellas y la importancia que tiene su correcta participación”, sostiene Durán. Pero, en este nuevo contexto, los retos y oportunidades van más allá. Así, Moso y Durán identifican estas prioridades:

  • Es necesario aumentar la eficacia del sistema, reduciendo una tasa de abandono que sigue siendo alta (en torno al 40 %), lo que obliga a una innovación pedagógica de alcance.
  • Aumentar la movilidad y las experiencias internacionales de los estudiantes, de manera que estén al alcance de un mayor número de alumnos, independientemente de la familia profesional a la que pertenezcan.
  • Reducir la brecha de género existente en determinados ciclos formativos.
  • Innovar no solo los contenidos sino los formatos, las metodologías y las estructuras de aprendizaje.
  • Los cursos de especialización de la FP, equivalente a los másteres universitarios, suponen un plus de exigencia para el profesorado, que necesita estar muy actualizado para impartir con éxito estos programas formativos.
  • Avanzar en la equidad, la inclusión y la coeducación en los centros de Formación Profesional. “Sobre el papel, la mayoría de los centros tienen planes educativos excelentes; lo difícil es llevarlos a la práctica, con proyectos no basados en la lástima sino en una orientación hacia programas que luego permitan al alumnado insertarse profesionalmente en la empresa”, señala Durán.

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