viernes, junio 21

Jealsa, el imperio conservero gallego que extrae sus beneficios del viento | Negocios

Una madrugada del mes de mayo de 2021 la fábrica de Jealsa, la mayor empresa conservera de pescado nacional, amaneció envuelta en llamas. El incendio afectó a 11.000 metros cuadrados de la planta principal, se desalojaron 25 viviendas colindantes y cientos de personas participaron en el dispositivo de emergencia. “Fue el día 8, y 12 días más tarde ya estábamos trabajando pese a que habíamos perdido toda la primera fase de elaboración”, recuerdan desde el grupo conservero con sede en Boiro (A Coruña). En la comarca del Barbanza, donde se asienta el imperio que el fallecido Jesús Alonso Fernández fundó en 1958, el suelo tembló bajo los pies de miles de trabajadores (la empresa cuenta con casi 3.000 empleados). Pero el conglomerado familiar que surte a Mercadona se repuso con la suficiente agilidad —el seguro acordó abonar 93 millones por el siniestro—. Un año después, lograba un récord en facturación alimentado por la subida de precios de sus productos.

Jealsa, la corporación de las marcas Rianxeira, Escurís (en España) Robinson Crusoe (Latinoamérica) y Mare Aperto (Italia) obtuvo el año pasado ventas de 814 millones, 110 más que durante el ejercicio anterior y por delante de su principal competidor, el grupo Calvo, que terminó por debajo de los 700 millones, y de la tercera en el podio, Frinsa, con una facturación de 546 millones según datos del Registro Mercantil recogidos por Insightview. La empresa reconoce que fue “un año complicado para el sector conservero”: la guerra de Ucrania disparó el precio del aceite de girasol, llegando a duplicarse en un mes, y a ello se le sumó el fuerte incremento de otras materias primas, desde envases a embalajes al propio pescado por el alza del combustible, y todo ello unido a la ralentización del consumo.

La división estrictamente conservera, responsable de 678 millones en ventas, redujo su resultado antes de impuestos, pero el conjunto del grupo mejoró esa rúbrica de 8 a 51 millones, con un resultado de explotación que pasó de 39 a 58 millones y un resultado neto de 49 millones, 30 veces más. Fue posible porque el grupo sacó un as de la manga: hace años que Jealsa se ha diversificado en el sector energético, y decidió rentabilizar su apuesta. En diciembre vendía cuatro participaciones en parques eólicos chilenos y españoles, obteniendo unas jugosas plusvalías de 33 millones.

Productos del grupo Jealsa.

Desde su entrada en el sector de la energía a finales de los años 90, Jealsa es más que una empresa de pescado, pero sigue basando en el mar su principal actividad. La comedia de los años 50 Pane, amore e…, en la que Sofía Loren interpretaba a una pescadera, le dio hace 65 años la idea del logotipo. “La marca se me ocurrió pensando en que la Rianxeira era la canción que cantaban todos los gallegos del mundo cuando se reunían en una fiesta”, explicaba hace dos décadas Jesús Alonso padre a este diario. La suya fue una de esas historias de hombre hecho a sí mismo: su madre se empeñó en darle estudios en comercio, y al terminarlos, se empleó en un banco en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra). Pero pronto montó un taller textil bautizado con sus iniciales, Jealfer.

Su rumbo cambió después de casarse con Pura Escurís Batalla, hija de una familia de conserveros arousanos. Alquiló una pequeña nave en el municipio cercano de Vilaxoán que fue la semilla del imperio, luego ampliado a otros sectores, como el medio ambiente con la reutilización de residuos o la citada energía, donde cuentan con 50 megavatios en parques en funcionamiento. Fundador de Albacora, una de las grandes atuneras europeas, tampoco hizo ascos a la política aunque reconoció salir escaldado de ella —fue alcalde de Boiro por el Partido Popular entre 1995 y 2003— y siempre se apoyó en sus hijos, que decía que trabajan en el negocio familiar “por voluntad propia” y que ahora ocupan los puestos del consejo.

Antes como consejero delegado y desde 2015 como presidente tras relevar a su padre, Jesús Alonso Escurís, ingeniero industrial, es la cabeza visible de una Jealsa 100% familiar. Su hermano Juan Luis es vicepresidente y Purificación, Javier y Miguel son vocales. Ninguno se ha prestado a explicar la marcha de la compañía. La documentación pública de la empresa revela que han cambiado ciertas tradiciones, como la de reinvertir todos los beneficios (el año pasado se embolsaron un dividendo de diez millones).

Ahora que vienen curvas financieras en los mercados han visto más necesario recortar la deuda, como reconocen en la empresa: “La subida de los tipos de interés ha impactado en los costes financieros de las empresas y en la actividad económica en general”, relatan desde la compañía. También los compradores de sus productos aprietan: Mercadona decidió a principios de este año bajar precios en una cesta de 500 alimentos, entre los que está el atún que desarrollan en Jealsa para Hacendado. Quizá por eso Jealsa se ha querido anticipar al reducir drásticamente su pasivo bancario, de 135 millones a 87, a cierre de 2022.

Presencia internacional

La conservera tiene una fuerte presencia internacional, con fábricas en España, Guatemala, Chile y Brasil. Cuenta con delegaciones comerciales en Portugal, Chile, Brasil e Italia. “Nos encontramos en pleno plan de expansión para los próximos años”, apuntan en la firma. Han puesto en marcha una planta frigorífica en Boiro y una línea de procesado. El 76% de lo que producen son conservas de atún y el resto está centrado en mejillón, sardina o calamar. También elaboran harinas de pescado, comida para mascotas y están metidos en acuicultura del mejillón. “Somos una industria del céntimo”, repiten. Sin inversiones importantes a la vista, confían en navegar las turbulencias de la caída del consumo de conservas que se aprecia en Europa recortando gastos allí donde puedan.

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