miércoles, julio 24

Indignación en la UE por el ataque de Israel sobre el campo de Rafah | Internacional

El bombardeo israelí sobre un campo de desplazados en Rafah que ha provocado al menos 45 muertos solo unos días después de que el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) de la ONU ordenara a Israel detener las acciones militares en esa zona ha provocado irritación en la UE. “Lo condeno en los términos más enérgicos”, ha criticado al alto representante de la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, después de reunirse con los ministros de Exteriores de los Estados miembros. El responsable de la diplomacia de la Unión ha recordado una y otra vez que las resoluciones de este tribunal obligan a todos los miembros de Naciones Unidas y que Israel forma parte de este organización. Una prueba de que la presión sobre el Gobierno de Benjamín Netanyahu ha subido desde Bruselas, aunque sea de forma simbólica, es que los 27 Estados miembros han logrado ponerse de acuerdo en que hay que convocar a Israel para hablar del Acuerdo de Asociación que tiene suscrito con la UE, tal como llevan reclamando España e Irlanda desde febrero.

Borrell ha vuelto a ser el alto cargo de la Unión más exigente con el Gobierno israelí, al tiempo que ha reclamado a Hamás que deje de disparar cohetes y rechazar estas acciones. La condena del bombardeo en Rafah que ha verbalizado el alto representante ha precedido a la del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel: “Es horrendo ver a civiles palestinos inocentes muertos en el reciente ataque. No existe una zona segura para los desplazados internos en Rafah. Pido al Gobierno israelí respeto pleno al Tribunal Internacional de Justicia y detener la ofensiva en Rafah. Urjo a que se aplique un alto el fuego inmediato y se respete el derecho internacional y humanitario”.

Palestinos inspeccionan los daños después de un ataque del ejército israelí a un campamento para personas desplazadas en Rafah, este lunes. HAITHAM IMAD (EFE)

Ni la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en otras ocasiones muy rápida en redes sociales, ni la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, han mencionado el ataque en X. Ambas tienen un argumento para mantener el silencio, que también hubiera valido en otras ocasiones: según los tratados de la Unión, las voces competentes de la UE para hablar sobre política exterior son la del alto representante y la del presidente del Consejo.

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A estas voces se ha unido la del presidente francés, Emmanuel Macron: “Indignado por los ataques israelíes que han matado a muchos desplazados en Rafah. Estas operaciones deben cesar. No hay zonas seguras en Rafah para los civiles palestinos. Pido el pleno respeto del derecho internacional y un alto el fuego inmediato”. El presidente francés está de viaje oficial en Berlín, donde ha visitado el memorial del Holocausto y se ha reunido con dos figuras internacionales de la lucha contra el nazismo, Serge y Beate Klarsfeld, que llevan casi toda su vida siguiendo el rastro de nazis huidos.

Más comedida ha sido la ministra de Asuntos Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, quien, no obstante, ha mostrado un tono exigente que no es habitual en Berlín: “Todos vemos lo horrible que es la situación, este sufrimiento no puede durar un día más […]. Las medidas temporales del TIJ son vinculantes y deben ser cumplidas. Vivimos ahora mismo lo contrario, ha habido nuevos misiles contra Tel Aviv de Hamás y a la vez vemos que no hay ninguna ganancia para la seguridad de Israel, que ningún rehén va a ser liberado si ahora la gente se quema en sus tiendas. El derecho humanitario internacional vale para todos, también para los responsables militares de Israel”.

Baerbock, como Borrell, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, y sus homólogos de la UE se veían este lunes con ministros de Egipto, Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Jordania, además del secretario de la Liga Árabe, para buscar vías que impulsen la paz en Oriente Próximo. A este encuentro estaba invitado, además, el ministro de Asuntos Israelí, Israel Katz, que ni siquiera ha respondido, apuntan fuentes comunitarias.

Borrell había llegado a la reunión de ministros listo para que estos le pidieran que reflexionara sobre cómo lograr que Israel respete la orden del CIJ. Una de las decisiones ha sido convocar una reunión del Consejo de Asociación con Israel. Aunque todavía no hay ni siquiera una fecha para dicha cita, que requerirá muchas nuevas negociaciones antes siquiera de que pueda ser convocada, fuentes diplomáticas destacan que el mero visto bueno a prepararla es un cambio significativo de actitud —esta decisión requiere unanimidad— por parte sobre todo de aquellos países que hasta ahora han rechazado cualquier gesto que pueda ser interpretado como un cuestionamiento a Israel.

Así lo ha indicado también la ministra de Exteriores belga, Hadja Lahbib, al anunciar la decisión de convocar al Consejo de Asociación “para analizar el cumplimiento del acuerdo de asociación, que contiene obligaciones de respeto de los derechos humanos”, ha subrayado en X.

El alto representante, además, ha salido al paso de los ataques de Katz contra España, Irlanda y Noruega por reconocer el Estado palestino: “No le llamaría diplomática a la escalada. Es todo menos diplomática. Algunas de las cosas que he visto son cualquier cosa menos diplomáticas. Al contrario, es una agresión verbal absolutamente injustificada y extrema que el Gobierno español ya se ha encargado de rechazar”.

El ataque sobre el campamento de Rafah y sus consecuencias se conocen en vísperas de que España, Irlanda y Noruega reconozcan el Estado palestino este martes y apenas unos días después de que el Tribunal Internacional de Justicia, de la ONU, ordenara detener los ataques sobre Rafah. De ahí que estos tres países, a primera hora de la mañana, reclamaran ya al Gobierno de Netanyahu que respete esta resolución y cumpla con la orden. “Hay una preocupación extendida con el doble estándar y creo que está fundada. Y eso es un problema porque mina la credibilidad de las instituciones internacionales”, ha apuntado el ministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Espen Barth Eide.

El jefe de la diplomacia española, por su parte, ha añadido: “La UE debe mirar cuáles son los instrumentos que tenemos a nuestro alcance para apoyar la legalidad internacional, para apoyar al Tribunal Internacional de Justicia y para conseguir el cumplimiento de sus sentencias y sus medidas cautelares. Desde luego España, bilateralmente y en la parte que le corresponde dentro de la Unión Europea, seguirá respaldando esa labor de la corte y exigiendo que se cumplan sus resoluciones”.

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