jueves, mayo 23

Dina Boluarte cumple 500 días en el poder con solo un 7% de aprobación tras el ‘Rolexgate’

En un país que registra once jefes de Estado en los últimos veinticuatro años, difícilmente quienes se crucen la banda presidencial gozarán de popularidad en las encuestas. Dina Boluarte, la primera presidenta del Perú, no es ni por asomo una excepción, sino más bien el punto más bajo de una investidura magullada, carente de credibilidad. El sábado pasado, la abogada cumplió 500 días en el poder desde que reemplazó por sucesión presidencial a Pedro Castillo en diciembre de 2022 y el sondeo más reciente no parece ser el mejor obsequio: según Datum Internacional, apenas el 7% de peruanos aprueba su gestión. No solo es la cifra más baja para Boluarte, quien contra viento y marea se había estacionado en un 10%, sino que representa la caída más honda para un mandatario en el Perú, en dos décadas.

Desde el economista Alejandro Toledo, en junio de 2004, ningún presidente había sido tan impopular. Eso sí, en su momento Toledo encabezó la lucha contra la dictadura de los años noventa y, de paso, encarnó la reivindicación del mundo andino. Aspectos que capitalizó y que se reflejaron en una aprobación cercana al 60% que posteriormente se derrumbó debido a promesas incumplidas y escándalos de corrupción. Boluarte, en tanto, nunca representó una esperanza de cambio. Llegó a Palacio repentinamente, sin elecciones de por medio, tras el autogolpe fallido de Castillo. Se pensó que sería un Gobierno de transición, pero ante la resistencia de Boluarte de convocar un adelanto de elecciones se desató una crisis social que se prolongó durante varios meses. Las encuestas indican que su mandato a lo mucho raspó el 20% de apoyo en el primer trimestre de 2023 y luego fue en caída libre.

Desde hace poco más de un mes, la presidenta Boluarte es cuestionada por una colección de relojes de alta gama y joyas sobre los que ha dado distintas versiones. Su poca claridad solo ha incrementado las sospechas de un presunto enriquecimiento ilícito por el que es investigada por la Fiscalía. Ni con tres mensajes a la nación dedicados al asunto, la apurimeña ha podido sacudirse del embrollo. El analista político Gianfranco Vigo establece un comparativo entre Boluarte y Toledo a propósito del 7% de aprobación que comparten.

Fotografías de personas que murieron en las protestas contra el gobierno de Boluarte en 2023 cuelgan de un puente, en Juliaca, Perú, el 9 de enero de 2024.Aldair Mejia (AP)

“Ambos exhiben un gran problema de credibilidad. En más de una oportunidad al expresidente Toledo se le calificó como un mitómano por no reconocer a su hija (la politóloga Zaraí Toledo), negar a sus sobrinos (vinculados a actos de corrupción) e inventar historias estrambóticas (alguna vez denunció haber sido secuestrado y drogado para vivir una orgía). La presidenta Boluarte también está quedando ante el ojo público como una mentirosa en tanto las respuestas que ha dado al escándalo sobre los Rolex son inverosímiles”, señala Vigo. Bajo su perspectiva, el segundo aspecto que ha erosionado su mandato ha sido su escasa capacidad para impulsar políticas públicas eficientes. “La población ve que este Gobierno es incompetente y que va en piloto automático”, agrega.

¿Qué sostiene entonces a una gestión con índices tan precarios de aprobación? Boluarte ya ha superado los 497 días que Castillo permaneció en Palacio. Y de acuerdo a un análisis del diario El Comercio, la abogada no lo ha hecho mucho mejor que el maestro sindical. Boluarte ha impulsado 45 proyectos de ley relevantes en comparación con los 91 de Castillo y hasta la fecha suma 52 ministros, una cantidad desmesurada para cualquier gobierno que persiga la estabilidad.

El Congreso, sin embargo, no se ha comportado de la misma manera con ambos. A Castillo se le censuró cuatro ministros y a Boluarte uno. Fue la misma Cámara la que rechazó la iniciativa para el adelanto de elecciones en tres oportunidades y que a su vez revocó hace algunas semanas dos mociones de vacancia en contra de Boluarte por sus desbalances patrimoniales.

Gustavo Adrianzen vota en el congreso de Lima, Perú
El primer ministro de Perú, Gustavo Adrianzen pide un voto de confianza en el Congreso en Lima, Perú, el 3 de abril de 2024. Martin Mejia (AP)

La politóloga Paula Távara da luces sobre este blindaje: “Boluarte es el rostro de una coalición autoritaria compuesta por partidos políticos de diversas tendencias políticas (y sus grupos parlamentarios) y grupos de poder económico (que colaboran con su silencio) interesados en sacar todo el provecho posible del Ejecutivo y en que se realicen todos los cambios posibles a la legislación que les permitan garantizarse el triunfo electoral en el futuro. No se trata, pues, de interés en sostener al Gobierno como tal, sino de aprovechar la oportunidad de cooptar el Estado. El único apoyo que le interesa a Boluarte es el de los grupos políticos que la sostienen y le garantizan impunidad, no el de la ciudadanía”, explica.

Se puede inferir entonces que se trata de un pacto entre el Ejecutivo y el Legislativo para sobrevivir hasta el 2026. A pesar de no contar con una bancada, la presidenta cuenta con el aval de las agrupaciones políticas con más representantes en el Parlamento como Fuerza Popular y Renovación Popular. Fueron precisamente estas bancadas las que publicaron mensajes de rechazo al allanamiento a la casa de Boluarte en la noche del Viernes Santo.

Esta semana el Gobierno de Boluarte, por cierto, brindó una conferencia de prensa para informar sobre su respuesta a la Corte Interamericana de Derechos Humanos acerca de la excarcelación del expresidente Alberto Fujimori en diciembre pasado. El ministro de Justicia, Eduardo Arana, sostuvo que se “apegaron a los principios de legalidad y justicia” al respetar la decisión del Tribunal Constitucional a pesar de contravenir a la Corte IDH. “Desde el Gobierno promovemos el respeto recíproco entre la soberanía y la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, instando a la consideración respetuosa de las decisiones judiciales internas y soberanas del Estado peruano”, invocó Arana. Fuerza Popular es el partido liderado por Keiko Fujimori, la hija del patriarca Fujimori.

En uno de sus actos públicos más recientes, en un hospital de Lima, Dina Boluarte recibió uno de sus abucheos más sonoros. Su respuesta no fue muy conciliadora que digamos. “Esos gritos contra la patria no nos van a detener. Acá no hay espacio para odios, acá no hay espacio para mediocridades”, espetó. ¿En los próximos meses Boluarte será capaz de repuntar el 7% o seguirá en caída libre? Tras la salida de su Primer Ministro, Alberto Otárola, su principal pararrayos, no asoma una muñeca política de alto calibre y mucho menos quien pueda tender puentes. Mientras tanto, la organización de los familiares de los asesinados y víctimas de las masacres de los primeros meses de su régimen han anunciado una movilización nacional para el primero de mayo en Lima. Se avecinan nuevas tensiones.

Alberto Fujimori saluda a familiares, el 6 de diciembre en Lima (Perú)
El expresidente Alberto Fujimori saluda a familiares tras ser liberado de la cárcel de Barbadillo, en Lima, Perú, el 6 de diciembre de 2023. KeikoFujimori

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