jueves, mayo 23

Brahim regresa como enemigo al lugar que lo crio como futbolista | Fútbol | Deportes

Hay un vídeo conmovedor de la primera vez de Foden y Brahim en la Champions que ayuda a entender el abrazo de más de 20 segundos que se dieron el martes pasado después de su última noche de Copa de Europa, al terminar el extenuante Real Madrid-Manchester City que los enfrentó (3-3). La grabación es de noviembre de 2017. El inglés aún tiene 17 años, el español 18 escasos, y Pep Guardiola acaba de hacerles debutar en la Champions con el City contra el Feyenoord (1-0). “Una experiencia increíble. Estoy feliz por Brahim”, empieza Foden. “Estoy feliz por él”, sigue el malagueño, con el rostro aún salpicado de acné.

Habían pisado la cumbre juntos, después de años haciendo todo juntos. Iban al mismo colegio, el St. Bede’s, una escuela católica del sur de Mánchester; compartían entrenamientos en la academia del City, donde Brahim, unos meses mayor, abría camino; y después pasaban muchas tardes jugando en casa del español. Los viejos amigos se reencuentran de nuevo mañana (21.00, Movistar) para terminar de dirimir los cuartos de la Champions en el Etihad, el estadio que los contemplaba como la primera gran hornada de la nueva cantera cityzen: el chico de Stockport, el extrarradio, hincha desde la cuna, y la talentosa perla española pescada cuando apenas se asomaba a la adolescencia, y que se convirtió en un adulto medio inglés.

Brahim (Málaga; 24 años) deslumbraba en los torneos internacionales de canteras que congregan ojeadores de media Europa. El Liverpool, el Chelsea y el United trataron de persuadir a la familia de que se mudara a Inglaterra, pero terminó convenciéndoles el “aroma español” del nuevo City que construía Ferran Soriano. El salto era sideral para una familia que no hablaba “ni papa de inglés”, con cuatro niñas más pequeñas que Brahim. Pero lo vieron como una oportunidad también para ellas, bilingües ahora. Y el niño no se arrugó: “Fue el primero que dijo: ‘Vamos, que voy a ser grande”, recuerda una fuente cercana al futbolista.

Los principios fueron muy complejos para la familia. A Duina, la más pequeña, la que más sufrió el cambio, le organizaban en casa una fiesta de cumpleaños cada dos o tres días. Lo hicieron durante tres meses, hasta que entendieron que ya se había adaptado, cuando dejaron de recibir llamadas de la escuela para recogerla antes de tiempo.

A Brahim, con el fútbol, le resultó más sencillo, aunque algunas dificultades burocráticas retrasaron su participación en partidos oficiales. Entrenaba y competía en torneos y amistosos. Conquistó desde el principio. “De Brahim se hablaba desde que nació”, recuerda Eduardo Álvarez Gil, fisioterapeuta del primer equipo entre 2016 y 2020. “Fue un bombazo cuando se marchó a Inglaterra. Sabes que va a llegar sí o sí. En Mánchester, en tres minutos de entrenamiento te dabas cuenta: este es el bueno. Tiene un don. Y curra mucho”.

Todavía con 15 años, Manuel Pellegrini le invitó a estrenarse en un entrenamiento con el primer equipo. Iba disparado, siempre bajo el cobijo de su numerosa familia, con la que iba a todas partes. “Vivía en Málaga; estando en Mánchester”, describe Álvarez Gil.

Recién cumplidos los 17, en septiembre de 2016, Guardiola le hizo debutar con el primer equipo contra el Swansea en la Copa de la Liga. El verano siguiente ya lo incluyó en la pretemporada. “De aquí ya no me bajan más”, decía en privado.

En el vestuario del primer equipo, encontró la protección de David Silva, que llegó a enfrentarse a algún veterano que se empleó con demasiada energía para detener la creatividad de Brahim. Allí entró también con Foden, que solía instalarse en una esquina. Debutaron juntos en la Champions, y Guardiola les dio unos minutos en el último partido de la Premier, aún sin decidir, en el que aún estaba en juego alcanzar los 100 puntos. Pero necesitaban aparecer en un quinto partido para que les consideraran campeones de Liga.

En verano el club le propuso mudarse al Girona, de la misma propiedad, pero que aún no era lo de ahora. Él se veía para más, descartó la sugerencia y comenzó a enfriarse su romance con el City. Hasta que en el mercado de invierno firmó por el Real Madrid y empezó el periplo, todavía con alguna curva, que le devuelve mañana al Etihad como rival de su amigo Foden, que persistió hasta convertirse en pieza esencial para Guardiola.

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